viernes, 13 de agosto de 2021

La revista El Género en Plural celebra sus diez años con una nueva publicación

Este año, la revista digital El Género en Plural cumple una década de vida y presenta la edición número trece con nuevo diseño y más contenido. El ejemplar ya se encuentra disponible para descargar y compartir: https://bit.ly/37FmX4T

En este número se abordan dos temas esenciales de la agenda transfeminista: la implementación de la Ley de Interrupción Voluntaria de Embarazo (IVE) recientemente sancionada en el país y la aprobación del cupo laboral travesti trans.

Para analizar estas temáticas, el equipo editorial ofrece una entrevista a Mabel Bianco, una de las referentes en esta lucha y presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM). También un aporte realizado por las Socorristas Misiones y un artículo escrito por Hernán Vidales, investigadxr de la UNaM y miembrx del Consejo Federal y Secretarix del Área de Salud de la Liga LGBTIQ+ de las Provincias.

El equipo editorial del Centro Flora Tristán sostiene: “Desde la Universidad pública consideramos central aportar a la lectura de la complejidad de lo real y sus tramas de poder; contribuyendo a la inteligibilidad de estos procesos. Por ello ponemos una vez más la palabra en circulación y seguiremos trabajando por lo que las nuevas leyes habilitan. Es necesario que entre todes interpelemos y enriquezcamos el análisis”.

La revista digital El Género en Plural es una iniciativa que nació en 2011 por quienes integran el Centro de Estudios y Promoción de la equidad de género Flora Tristán del Dpto de Trabajo Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones. Equipo editoral: Zulma Cabrera, Gisela Spasiuk y Ana Espinoza. Diseño y fotografía: Natalia Guerrero.

Todos los números disponibles para descargar en: https://bit.ly/3g14qER

Facebook: El Género en Plural



viernes, 4 de septiembre de 2020

Link para descargar la última edición de la revista

Con la mirada puesta sobre los efectos de la pandemia en la vida de las mujeres, la edición N°12 de la revista digital El Género en Plural sale a la luz para compartir distintas reflexiones acerca de esta crisis repentina que modificó nuestra realidad cotidiana. Link de descarga: https://n9.cl/ce0p

“La pandemia no es un hecho meramente sanitario, sino eminentemente social”, describen Zulma Cabrera y Gisela Spasiuk, directora y co-directora del Centro de Estudios y Promoción de la Equidad de Géneros “Flora Tristán”.

En este contexto, “los problemas recurrentes de la agenda de género, se visibilizan y exponen con mayor crudeza; acrecentando los efectos de las desigualdades en la vida de la mujeres y otras identidades; del mismo modo que presenta nuevas manifestaciones”, sostienen las especialistas.

Entre los temas que ameritan un análisis, se encuentran el cuidado y las violencias. Las autoras del presente número se refieren a ellos, interpelando la realidad y la contingencia con el fin de aportar alternativas y políticas públicas al respecto.

Todos los números disponibles para descargar en: https://n9.cl/fj3i

Facebook: El Género en Plural

La revista digital El Género en Plural es una iniciativa que nació en 2011 por quienes conformamos el Centro de Estudios y Promoción de la equidad de género Flora Tristán del Dpto de Trabajo Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones. Equipo editoral: Zulma Cabrera, Gisela Spasiuk y Ana Espinoza. Diseño y fotografía: Natalia Guerrero.

 

miércoles, 14 de agosto de 2019

Presentamos la revista N°11 - Link de descarga

“Cómo afecta la crisis en la vida de las mujeres” es el tema de este nuevo número de la revista digital El Género en Plural. En este contexto de fuerte profundización del modelo neoliberal, esta edición se centra en pensar de qué manera repercute la pobreza, el desempleo, la precarización laboral y la desigualdad en la vida de las mujeres.
“Sin dudas, este modelo neoliberal se nutre de la explotación de las poblaciones más vulneradas y entre ellas precisamente, de las mujeres y del control de nuestros cuerpos para su reproducción”, consideran Zulma Cabrera y Gisela Spasiuk, directora y co-directora del Centro de Estudios y Promoción de la Equidad de Géneros “Flora Tristán”.
Desde esta mirada, los distintos artículos que componen el número 11° de esta revista apuntan a seguir aportando análisis, reflexiones, propuestas y estrategias en referencia a la temática.
Link para DESCARGAR el número 11 y todas las revistas:
https://drive.google.com/open?id=1pQjKHSNVbGRfd11bqHlIb0qQWMDHl4Z3

Escribinos al correo generoenplural@gmail.com o visitá nuestra página en Facebook: El Género en Plural.

La revista digital El Género en plural es una iniciativa de quienes conformamos el Centro de Estudios y Promoción de la equidad de género Flora Tristán del Dpto de Trabajo Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones. Equipo editoral: Zulma Cabrera, Gisela Spasiuk y Ana Espinoza. Diseño y fotografía: Natalia Guerrero.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Presentamos el número 10 de la revista El Género en Plural

En el marco del Día Internacional por la Eliminación de la Violencia hacia las mujeres, desde el Centro de Estudios y Promoción de la Equidad de Géneros "Flora Tristán" de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) lanzamos la décima edición de nuestra revista digital El Género en Plural.
Nos parece necesario, antes que culmine el 2018, visibilizar nuestra postura en defensa de la implementación de la Educación Sexual Integral en todo el país, y a su vez, reflexionar sobre las conquistas y las deudas post debate por la legalización del aborto.
“Hoy más que nunca la educación sexual integral es un imperativo ético, político y una cuestión de derechos que vamos a defender con hechos y en los hechos”, definen las directoras del Flora Tristán e invitan a leer, compartir y difundir este ejemplar.
Agradecemos la difusión de este trabajo y enviamos los mejores deseos para el 2019.

// DESCARGAR en https://bit.ly/2Sk0BvR o escribir al correo generoenplural@gmail.com y te enviamos el ejemplar
Para leer los otros números de la revista ingresar a http://elgeneroenplural.blogspot.com.ar/. 
Nuestra página del Facebook es El Género en Plural //

La revista digital El Género en plural es una iniciativa de quienes conformamos el Centro de Estudios y Promoción de la equidad de género Flora Tristán del Dpto de Trabajo Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones. Equipo editoral: Zulma Cabrera, Gisela Spasiuk y Ana Espinoza. Diseño y fotografía: Natalia Guerrero.

lunes, 23 de abril de 2018

Micros audiovisuales sobre historias de mujeres para ver y descargar en la web


Con el título “Mujeres en la historia regional” se publicaron dos micros audiovisuales realizados en el marco de un proyecto del Centro de Estudios y Promoción de Equidad de Géneros “Flora Tristán” y el Centro de Estudios Históricos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (FHyCS – UNaM) con el aporte del PUHAL (Programa Universitario de Historia Argentina y Latinoamericana – MESCyT).

Micro 1// Mujeres y conocimiento:


Micro 2 // Mujeres y participación política: 




Sobre los micros documentales

A partir de dos ejes se construye el relato de dos micros documental que brindan una contextualización, una revisión histórica y una mirada (local, regional y global) sobre la situación de las mujeres en el pasado reciente y en el presente; por un lado, en el capítulo “Mujeres y conocimiento” se aborda la temática de la ciencia y la investigación, qué lugar ocupa la universidad (o las instituciones) en el acceso al conocimiento, cómo está posicionada la mujer hoy en la ciencia, qué importancia tuvo y tiene el acceso al conocimiento para lograr la igualdad; por otro lado, en el eje “Mujeres y participación política” se pone el foco en las experiencias políticas y la participación en distintos espacios de la vida social de las mujeres a lo largo de la historia.

El relato audiovisual es narrado desde dos miradas que a su vez están conectadas: por un lado, las historias de vida de las protagonistas y por el otro, las voces de especialistas que contribuyen a inscribir esas experiencias particulares en una trama social más densa; es decir, es un ida y vuelta, de lo particular a lo general o de lo local a lo global.

Las voces y protagonistas son: Dora Barrancos (historiadora y directora del CONICET), Ana María Gorosito Kramer (docente investigadora de la UNaM), Emilia Gil Navarro (docente e investigadora de la UNaM), Graciela de Melo (integrante de la CCC), Malvina Lara (promotora del Progen y estudiante universitaria), Mercedes Oviedo (ex vicegobernadora de Misiones), Omar Acha (investigador) y Zunilda Sosa (ingeniera civil).

El equipo técnico está conformado por Ana Espinoza y Elian Guerin (realización general), Sofia Schiavoni (cámara), Santiago Schiavoni (sonido) y Gustavo Sejumil (diseño y animación).


martes, 30 de enero de 2018

“El género atraviesa todas las noticias”

Con tres décadas de trayectoria en los medios, Silvina Molina apuesta a una comunicación más democrática e inclusiva para lograr una sociedad mejor. En esta entrevista nos cuenta sus ideas, experiencias y anhelos

Por Ana Espinoza*

Cuando Silvina Molina habla, lo hace no solo con la palabra, sino con todo el cuerpo y con el alma misma. En su discurso interpela desde la experiencia profesional y también personal, porque gracias a su oficio como periodista, esta mujer de profunda calidez humana, pudo conocer la oscuridad representada en la violencia machista ejercida contra una compañera y también, la luz en aquellas valientes sobrevivientes de este flagelo social. 
Su curriculum despliega una gran cantidad de logros interesantes. Entre ellos, el premio Lola Mora, otorgado por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires por su trayectoria y sus coberturas periodísticas con enfoque de género.
En sus 30 años de carrera ha trabajado en medios gráficos, radiales, televisivos y online. Su tarea en medios periodísticos y organizaciones sociales le ha posibilitado conocer, intercambiar experiencias y dictar talleres sobre comunicación y género en distintos lugares de Argentina y en países de Europa, América Latina y el Caribe. Además, escribió dos libros que pueden descargarse gratis en la web: Noticias que salvan vidas y Manual de género para periodistas.
Hoy trabaja en la Agencia Nacional de Noticias de Argentina (Télam) y coordina en Argentina la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG) que aglutina a profesionales de la comunicación de 35 países del mundo.

¿Qué te llevó a incorporar la mirada de género en el ejercicio de la profesión? ¿Tuviste que enfrentar prejuicios? 
Al periodismo de género llegué, a principios de los ’90, al impulso de mujeres que atravesaban situaciones de violencias de sus parejas. Se empezaron a contactar conmigo. En esa etapa de mi vida vivía en Formosa donde hacía radio, televisión y escribía para algunos medios. Ellas me llamaban a la radio. Sólo por intuición –porque en ese momento no sabía nada sobre cómo manejar esta situación- no las saqué al aire, no las expuse. Me empecé a contactar con profesionales que pudieran asesorarme, y sobre todo, ayudar a estas mujeres.
Así, me enteré que ellas no tenían adonde ir, qué lo único que tenían era la posibilidad de la consulta privada con una psicóloga que no todas podían pagar, y no todas las profesionales estaban preparadas para abordar estas situaciones. Las que no tenían dinero –la mayoría- debían ir a un hospital a sacar un turno que tardaba meses en concretarse.
Entonces comencé a buscar profesionales capacitadas y comprometidas contra las violencias y, luego de un proceso que incluyó reuniones, debates, capacitaciones, decidimos organizar una ONG, que hasta hoy existe y se llama Resurgir.
Ese espacio fue de capacitación para mí, porque hice todo el recorrido de una organización que acompaña a las víctimas, aprendí de las profesionales, y sobre todo, de las mujeres que comenzaron a venir a los grupos de ayuda mutua.
También aprendimos desde la organización social a hacer incidencia política para que el Estado se hiciera cargo de esta violación de derechos. Con el tiempo conseguimos que se sancionara la primera ley de protección y luego siguieron otros avances, que no dudo, tuvieron que ver con la tarea incansable de Felisa Diaz, Ruth Treso y Stella Casal, las profesionales que sostuvieron ese espacio. Y también, y sobre todo, con las mujeres empoderadas que transitaron por allí y se fueron convirtiendo en voluntarias de la ONG.
En paralelo comencé a formarme en derechos de las mujeres en el país y el exterior.
Eso implicó que para algunos colegas me convirtiera en la que se ocupaba “de esos temas”. Nunca me dijeron nada desagradable, y muchos me contactaban para contarme sobre mujeres cercanas que eran víctimas.
Como periodista tenía acceso a lugares de decisión y así fuimos consiguiendo desde remedios o asistencia médica para las mujeres, hasta una casa para una de ellas, sobreviviente de violencia obstétrica y de otras violencias, a quien le habían quitado sus hijos. Ese hogar fue la posibilidad del reencuentro con sus hijos y de reparación por parte del Estado.
Pero a la vez, sufrí situaciones de violencia laboral, y con los años entendí que algunas de esas situaciones eran una “revancha” por mi activismo junto a ellas, las víctimas.
Cuando regresé a Buenos Aires a principios del 2000, pude unir mi experiencia periodística con mi activismo de género en mi trabajo, en lo que fue Periodismo Social. Luego vino la creación de la red PAR y el activismo allí, en paralelo con la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género. Fueron, y son, lugares de encuentro con compañeras y compañeros con las que  transitamos el mismo camino. Una etapa de crecimiento, donde cada persona aportamos nuestras experiencias para construir en conjunto otro periodismo.
Ahora, co-coordino la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG) en Argentina y hace más de 10 años que milito en la RIPVG, sobre todo, acompañando situaciones de violencia hacia mujeres periodistas.

¿Qué significa comunicar con mirada de género y por qué es importante hacerlo?
Es comunicar mostrando todas las realidades, cómo impacta una situación de manera diferenciada en mujeres, varones, niñas, niños, personas LGBTQ; también contextualizando según su realidad social, económica, educativa; su pertenencia a, por ejemplo, un pueblo originario, o su situación migrante, o si convive con una discapacidad o se trata de una personas transitando la vejez.
Es hacer periodismo, nada más y nada menos.
Comunicar es incluir, sino, es otra cosa. El feminismo nos aporta, entre tantas cosas, el periodismo con enfoque de género, que al impulsar este tipo de comunicación empuja a que seamos una mejor sociedad,  que tengamos una real democracia, porque si en las noticias están todas las personas con sus particularidades, si mostramos la riqueza de la diversidad desde la comunicación estamos mejorando la comunidad donde vivimos.

¿Cómo analizas la realidad de los medios hoy?¿Cuáles son los avances y desafíos que se presentan en relación a la cuestión de género?
Estamos viviendo un momento difícil, crítico en lo que hace a los medios. Hay más de 2000 periodistas sin trabajo, hay precariedad, múltiples tareas, cierre de medios, ahogo financiero, una pauta publicitaria oficial que no es equitativa, periodistas que pagan para trabajar porque tienen que salir a buscar publicidad y sostener espacios en radio o televisión. 
Pero también hay medios cooperativos u online que logran sostenerse. Y de eso el periodismo feminista sabe mucho. Es lo que venimos haciendo hace años.
Y desde el periodismo de género también acá tenemos mucho para aportar: venimos reclamando espacios donde los temas que hacen a los derechos tengan un tratamiento adecuado, inclusivo, respetuoso;  que haya más mujeres comprometidas con este enfoque que ocupen cargos de decisión en medios; igualdad salarial; políticas de empresas mediáticas –sean públicas o privadas- que contemplen la distribución del cuidado, los permisos materno parentales, jardines materno parentales, licencias por violencia de género…
Los medios son empresas y deben cumplir los mismos requisitos que cualquier otra empresa, con las particularidades de la tarea de comunicar. 
Desde la Conferencia sobre la Mujer de Beijing de 1995, y las sucesivas, que son parte de los acuerdos con rango constitucional en Argentina, se viene pregonando la importancia de apoyar medios con perspectiva de género. Es uno de los Objetivos de Desarrollo  Sostenible de ONU, a los que también suscribió nuestro país…es decir, hay un sustento normativo que apoya esta postura.
Menos medios, menos voces es menos democracia y libertad. Comunicar con miedo a quedarse sin trabajo, es menos democracia y libertad. Se vive, en muchos medios, situaciones de violencia. Y de eso hablamos cuando hablamos de periodismo de género, inclusivo, basado en derechos: de visibilizar las violencias y de exigir al Estado que cesen. Es por nosotras y es por la sociedad toda. 

¿Por qué, en algunos casos, se sostiene esta lógica machista y violenta a la hora de comunicar?
Declinar los “beneficios” que desde hace siglo sostienen las prácticas patriarcales no es fácil. Hay resistencias. Algunas violentas explícitamente, otras solapadas.
Hay personajes mediáticos o periodistas o comunicadores (lamentablemente en algunos casos también mujeres) con gran llegada al público que se llenan la boca diciendo “Ni Una Menos”, pero continúan con las prácticas violentas en sus manera de comunicar.
Ahí también estamos desde el periodismo de género insistiendo –lo que es agotador, pero necesario- en que se revisen estas prácticas, recordando que existen herramientas que orientan para construir una comunicación no violenta, esa que es esencial para decir “Ni Una Menos”. No hay excusa. Existe Google, pueden buscar allí y van a encontrar muchos materiales.
Pueden buscar en la Defensoría del Público, una institución que destaca a Argentina por ser pionera en la manera de accionar pedagógicamente para revertir la lógica violenta en la comunicación. Pero la Defensoría, a pesar del trabajo encomiable que hace el equipo, está acéfala, y eso también habla del contexto comunicacional en el que estamos trabajando.

¿Qué temas en relación a la cuestión de género te parece que falta visibilizar en la agenda mediática?
El género atraviesa todas las noticias. No creo en los guetos, creo que hay que transversalizar toda la comunicación. Ni siquiera es necesario nombrar la palabra género, tiene que estar incluida per se en la práctica.
Entonces, aún falta mucho, pero también hemos logrado avanzar gracias a la incidencia del periodismo enredado, al trabajo de la Defensoría del Público, de organizaciones de mujeres y feministas, de referentes académicas, de las propias sobrevientes.
El desafío es sostener lo conseguido y avanzar. 
Nos debemos más notas sobre mujeres que salieron de situaciones de violencia y tienen mucho para aportar; mas notas de incidencia que obliguen a los poderes Legislativo y Ejecutivo a crear y sostener políticas públicas preventivas y de apoyo para ellas y sus hijas e hijos.
Más coberturas sobre la situación de personas con discapacidad, migrante, adultas mayores.
Más noticias denunciando los reiterados abusos del Poder Judicial que revictimiza, que libera abusadores, violentos, femicidas.
Más seguimientos de casos. 
Y más y más, pero sobre todo más exigencias al Estado sobre el rol que debe cumplir.
Solas no podemos.

Una pregunta más pedagógica: ¿Cuáles son los principales errores que se comenten en los medios y qué consejos darías?
No me gusta dar consejos. Hago sugerencias, me gusta pensar y repensar la práctica en conjunto con otras y otros periodistas.
Todavía falta profundizar la mirada de género en todas secciones.
Es esencial hacer coberturas correctas cuando hablamos de violencias (de género, doméstica, trata con fines de explotación sexual, etc), pero para llegar hasta ahí, lo deseable, es tener incorporada la mirada de género.
La mujer sólo en las tareas domésticas, siendo la única que se ocupa de las hijas e hijos; la mujer que sólo vale porque tiene el cuerpo impuesto por la mirada machista; la que no toma decisiones, no opina, no ejecuta…esa no debe estar en las notas. No existe. Se está informando mal.
Dejar de justificar al violento (“La mató en un ataque de celos”; “La golpeó porque…el porque está de más); dejar de mostrar que todo, absolutamente todo lo que hacemos la mujeres es extraordinario, porque entonces siempre estamos empezando, como dice la maestra Juana Gallego Ayala; dejar de juzgar al colectivo “mujeres” por la acción de una sola, son otras prácticas a desterrar.

¿Pensas que desde la comunicación es posible contribuir a erradicar la cultura machista? ¿Cómo lograr ese cambio? 
Lo estamos haciendo con todo lo que venimos hablando. La comunicación es una herramienta esencial. Donde ponemos palabras –las correctas, la que no victimizan, las que no nombran sólo en masculino- estamos desarmando las prácticas violentas.
Cuando las trabajadoras de medios denuncian –con sus tiempos- que dentro de la empresa periodística también hay abusos, estamos desarmando las prácticas violentas.
Cuando los varones acompañan, se interpelan, estamos desarmando las prácticas violentas.
Cuando logramos articular, sabiendo que somos personas diversas y nos encontramos en esa diversidad, estamos desarticulando la violencia.
Todo esto y mucho más, lo hacemos desde la comunicación.

*Lic. en Periodismo y Comunicación Social. Redactora y editora de la revista digital "El género en plural". Esta entrevista fue publicada en la edición N°9 disponible en https://es.scribd.com/document/367162069/Revista-N-9-El-Genero-en-Plural-diciembre-2017

jueves, 14 de diciembre de 2017

Presentamos la revista N°9 de El Género en Plural

En su quinto año aniversario, la revista El Género en Plural presenta su nueva edición enfocada en la temática “Comunicación y género”. Este noveno número propone pensar desde distintas miradas, el rol de los medios y la comunicación vinculada al concepto de género y política.
“Comunicar es todo un acto político. Las palabras significan, designan, nombran y desde sus designaciones construyen realidad. La palabra es poder, la comunicación es poder”, dice la editorial de este ejemplar.
Para reflexionar sobre el tema, invitamos a dos referentes: Silvina Molina (periodista de Telam y fundadora de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género) y Elena Maidana (docente-investigadora especializada en comunicación, cultura y política).

También, aprovechamos esta edición para destacar aquellas experiencias radiales con mirada de género que se desarrollan en los medios misioneros, como La Calaca y la radio del Progen. Además, con el objetivo de ofrecer un servicio, la revista propone recomendaciones para mejorar el tratamiento mediático sobre temáticas de género. 
Agradecemos la difusión de este trabajo y enviamos un cordial saludo.


La revista digital El Género en plural es una iniciativa de quienes conformamos el Centro de Estudios y Promoción de la equidad de género Flora Tristán del Dpto de Trabajo Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones. 
Equipo editoral: Zulma Cabrera, Gisela Spasiuk y Ana Espinoza. Diseño y fotografía: Natalia Guerrero.

martes, 6 de septiembre de 2016

Entrevista a Ana Camblong: “Mi propia vida es feminista”


En una entrevista para la revista N° 8 de El Género en Plural, la semióloga Ana Camblong brinda su mirada como mujer en vinculación a distintos aspectos: la gestión institucional, la investigación y la vida cotidiana.

Por Ana Espinoza (*)

De Ana Camblong se conoce su trayectoria académica, sus investigaciones y sus ideas sobre la semiótica, la crítica literaria y la alfabetización en la frontera. Pero poco se sabe de su mirada como mujer. En una entrevista con El Género en Plural, la investigadora cuenta sobre su recorrido académico, sus primeros pasos en el estudio universitario y en la militancia, sus opiniones sobre el feminismo y el rol de la mujer en la sociedad, la gestión institucional y el ámbito de la investigación. 
Nació en Paraná, Entre Ríos, “de casualidad”, aclara. Toda su infancia transcurrió en distintos colegios hasta que su familia decidió quedarse en Misiones donde hizo la secundaria y luego, a los 17, viajó a Buenos Aires donde se quedó durante ocho años estudiando y trabajando. Se recibió en la carrera de Filosofía y Letras de la UBA y, en el 76, llegó a la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). A partir del diagnóstico que realizó, comenzó a enfocar sus trabajos de investigación sobre la alfabetización en zonas rurales y de fronteras. A partir de ahí, nunca más dejó de estudiar y de investigar.
Además, se especializó en la crítica literaria, a través de la guía de maestros como Noé Jitrik y Josefina Ludmer. Con su producción en base al trabajo de Macedonio Fernández, realizó su tesis de Doctorado en Letras (UBA) y ganó el Primer Premio Nacional en Filología, Lingüística e Historia de las Artes, lo cual la hizo conocida a nivel internacional.
Muchos años se dedicó a la vida institucional. Durante 16 años estuvo en el Consejo directivo y luego tres años en el Consejo Superior. En paralelo, sostenía sus dos cátedras y proyectos de investigación. Fue docente de las carreras de Letras, y de 1990 a 1998, ejerció como decana de la Facultad, siendo una de las únicas mujeres en ese cargo. En ese tiempo, con un grupo de compañeras y colegas, también dirigió el Programa sobre Estudios de la Mujer.
Hasta que tuvo que optar por tener un perfil más especializado en la semiótica. Fue dejando los estudios de la mujer y se retiró de la política, para formar un programa con el fin de diseñar y dirigir la Maestría en Semiótica discursiva. También fue fundadora de la Asociación Argentina de Semiótica, siendo la primera presidente mujer y la primera de otra provincia del país. Hoy es profesora emérita de la UNaM y continúa profundizando sus conocimientos sobre la semiótica: “Es una disciplina que te da un respaldo teórico científico para que los discursos literarios o los discursos lingüísticos no queden fuera de la dinámica social. Entonces las letras no quedan encerradas en su gueto sino que dialogan mucho más con la comunicación, con el periodismo, con la televisión, con los discursos sociales”.

- ¿El gusto por el estudio o lo académico es de familia?
No, en absoluto. Todos somos universitarios pero no vengo de un hogar intelectual. Cuando me fui a estudiar, empecé kinesiología, hice el ingreso en medicina y sentí que era una cosa espantosa para mí. Estaba complemente desorientada. Entonces me compré la guía del estudiante y me senté a estudiar las carreras a ver qué podía hacer. Y en aquella época, te estoy hablando de la década del 60, era muy duro el ingreso.

- ¿Y eran muchas las mujeres que estudiaban en esa época?
Sí, porque fui a Filosofía y Letras y siempre hubo mujeres, en Humanidades era lo mismo. Decidí estudiar Letras como quien tira una botella al mar. Ya se había terminado el cursado de ingreso entonces me compré todos los libros del cursillo y me senté a estudiar de la manera más ingenua que te puedas imaginar, leer sociología, historia y compresión de texto, todo eso de una manera salvaje. Y me fui a rendir libre, eran colas infinitas, en la época del Onganiato, o sea que el ingreso era mortal. Rendí el ingreso y me volví, creyendo que no había quedado. Pero finalmente sí lo hice.

- ¿Fue construyendo su vocación?
Iba de una materia a otra, como quien va a ser una profesora que va a enseñar lengua en la secundaria. Me pasó que al comienzo de la carrera estaba el Onganiato, pero al terminar fueron las grandes rupturas de los años 70. Entonces los que nos habíamos formado con los carcamanes del proceso, de golpe nos vimos frente a profesores que venían de México o Europa. Fue un golpe muy grande. Ya estaba terminando la carrera. Pero ahí me fui a un grupo privado con Noé Jitrik, era el ídolo total, porque venía de México y Francia y traía todo lo nuevo. Hasta que la Triple A lo amenazó a Noé y se tuvo que emigrar a México de un día para otro. Entonces yo misma armé otro grupo e íbamos a lo de Josefina Ludmer, en la época de lo que se llamó La Universidad de Las Catacumbas. La casa de ella quedaba cerca del comando 601, cerca de Callao. Íbamos con mucho peligro, nos cuidábamos; era una época bravísima, muy terrible. Ahí fue como abrirme la cabeza, porque era un grupo muy activo. Y Josefina era la diva de la crítica literaria, además estaba casada con Ricardo Piglia, era toda una vanguardia en los bajos fondos, todo secreto. También la gente que estudiaba Lacan en grupos privados. Entonces cuando volví a Posadas, fue como reubicarme, me costó. Pero me propuse estudiar sola, y fue una especie de autodidactismo. Me puse a estudiar y por ejemplo Noé Jitrik estaba en México y yo le mandaba trabajos míos y él me corregía.

- ¿Sintió en algún momento el mandato social que por ser mujer tenía que casarse y tener hijos?
Sí. Pero las dos cosas muy contradictorias. Mi mamá, maestra de provincia, con un sentido del mandato, pero a su vez, ella nos decía -a sus hijos varones y mujeres- tienen que estudiar, no importa qué, pero hay que estudiar. A pesar de que ella era tan pacata en su concepción hasta para la educación sexual, nos incentivó a mi hermana que estudió Farmacia y a mí, que estudié Letras. Ya después yo tuve un solo hijo. Pero arrastraba el mandato como una buena setentista. Viví plenamente esa etapa: la universidad politizada al máximo, de asambleas que echaban a los profesores y Paco Urondo, montonero, era el jefe de mi departamento. Los chicos iban calzados, o sea, era una universidad muy violenta, tiempos muy violentos.

. ¿En algún momento se sintió identificada con el feminismo?
No, yo milite siempre en el peronismo de base, en la JTP. Para mí era casi una aventura, una no tenía mucha conciencia de cuáles eran los peligros. Pero sí, una se cuidaba, había que salir con documento y en la universidad había un montón de espías. La lucha femenina era en cada historia de vida, en cómo nos vestíamos, en qué hacíamos, en toda nuestra vida cotidiana. Por supuesto que ya había movimiento, pero era mucho más la política sindical o la juventud peronista, ir a las manifestaciones, a las asambleas.

- ¿En qué consistía el Programa de Estudios sobre la Mujer?
Había de todo, historias de distintas mujeres, la tesis de Mirian Barone fue sobre historias de maternaje y yo trabajé con Lidia Schiavoni en historias de vidas de distintas clases sociales, la relación con el trabajo y ahí, lo que hacía era una interpretación de los discursos y los testimonios. Tuve esa participación y luego me sustraje, me cuesta un poco militar en las organizaciones feministas, sinceramente.

- ¿Por qué le sucede eso?
Por un lado mi propia vida es feminista, entonces a veces me queda hueco, no me gustan los fanatismos. Me pasa lo mismos en la política: tengo mucha actividad, pero en cuanto veo la cosa medio gregaria, de tener que defender aunque el mundo se venga abajo, eso me sustrae. Me doy cuenta que me cuesta la lucha cuando se va fanatizando. Me resulta densa. El fanatismo me expulsa en todos los ámbitos, religioso o político. Todavía las del setenta creemos que la coherencia es un valor.

- ¿Cuáles eran esas preocupaciones o problemáticas en los estudios de la mujer en los 90?
Una de las grandes preocupaciones era el trabajo, empleo y desempleo, las actitudes y la situación de la mujer, en pleno neoliberalismo, en plena flexibilización laboral. La comparación con la vida rural y la vida urbana, la comparación de la clase media profesional con otras mujeres, la inserción de la mujer en distintos ámbitos. Por ejemplo en Humanidades siempre es altísima la proporción de las mujeres, sin embargo yo fui la primera decana. O sea, que siempre votábamos a hombres o había 20 hombres sobre 600 mujeres, y esos 20 eran los jefes. Se veía cierta distribución del poder cuasi estable. No es que las mujeres no militaban, pero lo que se veía claramente era que había un decano y un secretario académico, cuando en realidad la mayoría éramos mujeres. En realidad, también en la estructura de la universidad, si tomabas todo el padrón había casi el 50 por ciento femenino, y toda la cúpula era masculina.

- Dora Barrancos dice que la universidad está femeneizada pero todavía se percibe una falta de equidad en el acceso de los cargos jerárquicos. ¿Cómo eran esos momentos cuando usted trabajaba como decana y de qué manera podría comparar con la actualidad?
Pienso que hay un avance, porque hay más decanas, directora de enfermería y la de artes (ahora creo que hay un decano). Pero sí, eran durísimos. No era el enfrentamiento solamente de mujeres y varones en una estructurada completamente masculinizada, sino también en mi figura estaba Humanidades versus Química que es y era una rivalidad entre ciencias duras y ciencias blandas. Eso se veía. El primer rector de mi gestión fue de humanidades, Ricardo Biazzi, entonces yo tenía una alianza dentro de la estructura mayor, pero el segundo decanato, el rector fue de ciencias exactas y hubo batallas fenomenales. Siempre el punto de discusión es el presupuesto, más todo el anecdotario machista, los chistes, el ninguneo. Entonces habían enfrentamientos y discusiones, de modo que el género era una cuestión no solo pertinente sino que había lugares que ganar, lugares que nunca habían estado ocupados todavía y creo que ahora eso está mucho más flexibilizado. Pasaron 20 años y esos años fueron de avance femenino. Creo que sin haber logrado una paridad o una simetría más armoniosa, cabe pensar que hubo un avance respecto de aquellos años.

- ¿Cuál es el lugar de la mujer en la política institucional?
Creo que debe ser de igual a igual. Ahí ya entra un perfil de la honestidad personal y singular, ambos, varón y mujer están completamente preparados. Creo que en un ámbito universitario se supone que eso debería ser que va de suyo. Sin embargo no es del todo así; muchas veces porque la propia mujer renuncia a su lugar y se pone en ese lugar metonímico, a la vera de, siempre funge de secretario o de acompañamiento. Entonces es un renunciamiento a su cuota de poder, incluso pone mucho justamente para acompañar a ese funcionario que se luce, y atrás tiene un equipo de mujeres que se matan trabajando. No llega a ser subalterna, pero está al lado de, un escalón más abajo. Eso es difícil de combatir. Pero de todas maneras creo que el estudio y la independencia o autonomía económica es fundamental. Es la base, más allá de toda lucha.

- En cuanto a la investigación ¿cuáles cree que fueron los avances de las mujeres?
Fueron muchos los avances. Creo que va directamente relacionado con las matrículas de base universitaria, hasta se podría decir que hay más mujeres que varones, y también la mujer sabe que tiene que ganarse su lugar. Desde una mirada intuitiva sobre los medios y haciendo una apipada de la actualidad, lo que se ve es que me parece que el hombre está desconcertado frente a los logros efectivos de la mujer. Ni siquiera hay que entablar una lucha con el hombre, hay que hacer cosas que te dan poder, que te dan lugar, y ese mero estar en el lugar es desconcertante para el hombre, es un problema, que incluso hasta el más conspicuo y superado te puede decir ‘sí, bárbaro’ pero a la hora de enfrentar esa realidad se siente incómodo; y ni hablar los de mi generación, un tipo de 60 años para arriba tiene grandes desconciertos con los avances femeninos o con la autonomía femenina que es lo que más afecta a los territorios masculinos.

- ¿Cómo es su vida hoy?
Trato de ser lo más jubilada posible. Estoy en retirada y tratando de escribir. Estoy haciendo un libro sobre una propuesta teórica que trabajo hace mucho tiempo. A lo que más me dedico es hacer la trastienda de los grupos de investigación. Cuando uno se jubila creo que uno puede hacer un trabajo interesante para los jóvenes, entonces conecto y delego, eso para nuestra zona periférica es como una manera de cumplir un apoyo logístico y eso siempre tuve en claro. En una universidad nueva nosotros fuimos la primera generación, entonces todo el tiempo pasé una posta. El gran desafío de poder competir desde el borde, siempre fue importantísimo para mí. Desde acá también se puede pensar. No que toda la gente capaz se vaya a Buenos Aires. Eso me parece un error estratégico. Si yo hubiera hecho mi carrera en Buenos Aires hubiera estado mejor individualmente, pero también acá hice trabajos que me parecen mucho más interesantes. Por eso, desde este lugar de borde, donde hay un montón de gente talentosa e inteligente, busco potenciar esos grupos y que hagan sus carreras.


(*) Licenciada en Periodismo y Comunicación Social (UNLP) e integrante del Centro de estudios y promoción de la equidad de género "Flora Tristán" de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM).


lunes, 29 de agosto de 2016

Las mujeres en la ciencia // Presentación de la revista N°8 de El Género en Plural


/// PARA LEER ON LINE ingresar al link: https://www.scribd.com/document/322471627/Revista-N-8-El-Genero-en-Plural-agosto-2016 O ESCRIBINOS al correo generoenplural@gmail.com y te enviamos el PDF ///

Con más de cuatro años de vida, la revista El Género en Plural presenta su nueva edición enfocada en una temática que nos toca muy de cerca: las mujeres en la ciencia. Este octavo número propone pensar desde distintos puntos de vista, el lugar que ocupan las investigadoras y visibilizar las temáticas de género que cobran fuerza en el ámbito de lo científico.
Las cifras que demuestran el protagonismo de las mujeres argentinas en la ciencia son contundentes. Entre 2003 y 2014 el número de investigadoras en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) pasó de 1.625 a 4.410, y en la actualidad constituyen el 52 por ciento del total de los investigadores. A su vez, la cantidad de becarias aumentó de 1.342 a 5.715 durante el mismo período y representan el 60 por ciento del total de becarios del organismo.
Desde ese lugar, el contenido de la revista N°8 se desarrolla a partir de un informe sobre lo que fue el Tercer Encuentro de Investigaciones sobre Problemáticas de Género del Litoral, una entrevista en profundidad a una gran investigadora de la frontera Ana Camblong y más información para compartir y reflexionar.

En ese sentido vale retomar un fragmento de la editorial: “Cada mujer desde su experiencia vital resiste, lucha, aporta y transforma la realidad en que vive. Todas somos importantes y hacemos historia. Por lo que Interesa en esta oportunidad recuperar el papel de las mujeres en las ciencias. Lo hacemos presentando diversas experiencias, a fin de motivar reflexiones y revisiones, sobre todo pensando en la importancia de avanzar en la igualdad de género en la construcción y consolidación de una sociedad cada vez más democrática”.  

jueves, 11 de febrero de 2016

Dora Barrancos: “Las mujeres han sido grandes contribuidoras de la ciencia a lo largo de los tiempos”

Por Alexis Rasftopolo y Ana Espinoza1
Intelectual de larga trayectoria, Dora Beatriz Barrancos es historiadora, socióloga y directora por Ciencias Sociales y Humanidades del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Además, es una luchadora permanente en torno a las cuestiones de género. En esta entrevista2, realizada para La calaca y El género en plural, ofrece un breve análisis respecto del lugar de las mujeres en el plano de las ciencias en la Argentina.
 
¿Cuál es el lugar que tiene la mujer en el ámbito de la ciencia en el país?

La verdad es que la Argentina está en este momento muy bien situada en lo que sería la situación de las mujeres en la ciencia en el mundo.
En cambio, la situación de las europeas en la ciencia no es tan buena como la que vivimos las mujeres en América Latina. Y, dentro de América Latina, la Argentina en este momento está ocupando un lugar excepcional, considerando la situación global con relación a la dimensión de las diferentes ciencias.
Nos pone muy contentas que, en nuestro país, el número de mujeres en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) ha aumentado extraordinariamente en esta década. Hoy día hay 52% de mujeres; es decir que de cada 100 investigadores en el Conicet -que es la institución que hegemoniza el desarrollo de la ciencia en la Argentina- 52 son mujeres. Es un dato excepcional, insisto, si se consideran otros países de América Latina y el mundo. Por ahí Perú está bien, Venezuela también está bastante bien localizado; pero esto considerando además los países de Europa, Estados Unidos o Canadá. Es decir, no hay una tasa semejante a la nuestra.
Ahora bien, que seamos muchas mujeres en el Conicet no quiere decir que estemos en los lugares más encumbrados. Todavía hay mucho que hacer porque la mayoría de la población femenina se sitúa en los niveles más bajos; es decir en los primeros niveles, y comienzan a ralear en los dos últimos niveles.
De todas maneras se ha avanzado mucho. Hay un nivel muy alto en el Conicet que se llama nivel superior que, hace 10 años atrás, tenía 9%, 10% de mujeres, una verdadera pobreza, teniendo en cuenta las contribuciones que las mujeres estaban ya haciendo a la ciencia en el país. Hoy día la situación ha mejorado mucho, pero no nos satisface. Actualmente hay 25% de mujeres en el rango superior, quiere decir que se ha andado un camino interesante, pero necesitamos en los próximos años que haya, por lo menos, la misma cantidad de mujeres que de varones en esos tramos superiores del sistema científico.

Esta mayor afluencia de investigadoras, becarias, que se dedican al plano de la ciencia y que están teniendo su lugar allí se debe a múltiples factores, seguramente. Pero, de alguna manera, contrasta esto con ciertas expresiones más explícitas o implícitas de machismo esgrimidas recientemente por parte de cientistas y que no tienen ningún basamento científico…

Si…, tienen prenociones. Hay un sistema de conceptualización arcaico, que no se compadece con los avances que ha habido en la sociedad. Entonces, lo que decís es muy interesante porque en realidad las mujeres han sido grandes contribuidoras de la ciencia a lo largo de los tiempos, sin reconocimiento.
Hay que pensar que la mayor incorporación de mujeres a las diversas disciplinas científicas en nuestro país tiene muchísimo que ver con la enorme presión que han hecho las mujeres para sostener carreras universitarias, y luego para hacer doctorados. Entonces, se trata de una muy importante presión. Y, desde luego, en el nivel de becas hay todavía más que el 52% de mujeres, allí todavía es más elevado el número de mujeres.
Las universidades en estos momentos están altamente feminizadas. Hay carreras que se han feminizado muchísimo, la carrera de medicina, por ejemplo, que ya está teniendo casi 60% de mujeres en algunos lugares. También las llamadas ciencias exactas y naturales, allí las biólogas son un contingente importantísimo hoy día. Dentro de química, también, hay muchas mujeres.
En relación a esto, yo diría que la carrera menos apegada a la equidad, por lo menos en la recepción de mujeres, siguen siendo las ingenierías -menos ingeniería en alimentos que tiene muchas mujeres-. Pero las ingenierías duras, digamos, la carrera de ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, sigue siendo bastante esquiva para las mujeres. Pero bueno, esperemos que allí haya también transformaciones, eso tiene que ver mucho con el mercado laboral, con las expectativas del mercado laboral que favorecen muchísimo a los varones.
Y como decís, ni los científicos más interesantes, inclusive algún premio nobel, dejan de tener una marca patriarcal y exhiben, a veces, unas manifestaciones completamente groseras como ha ocurrido con el premio nobel de medicina, Tim Hunt, que ha dicho que las mujeres incomodan en los laboratorios, y lo ha dicho de una manera muy grosera… Son manifestaciones indignas incluso para la condición humana en general. Es decir, afrentan a la condición humana y va mucho más allá de ser una afrenta a la condición solamente de las mujeres. 
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1 Licenciadxs en comunicación social por la Universidad Nacional de Misiones y la Universidad Nacional de La Plata respectivamente. 
2 La entrevista fue realizada en la ciudad de Córdoba, en el marco de las VI Jornadas de Trabajo de Becarios e Investigadores del Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad CIECS (CONICET y UNC), durante los días 17, 18 y 19 de junio pasado. La misma fue difundida en primera instancia en el programa radial con perspectiva de género La calaca, emitido todos los miércoles a las 21hs por LT17 Radio Provincia de Misiones, bajo la conducción de Gabriela Ayala, Ana Espinoza y Paola Torres. 
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ANEXO 
Análisis de NI UNA MENOS según Barrancos
 
En otro orden de consideraciones, pero no escindido de esta cuestión del respeto hacia la condición humana y hacia una mayor equidad de género, a tu criterio ¿cuál ha sido la repercusión que ha dejado la multitudinaria manifestación en todo el país del 3 de junio?
Creo que la manifestación del 3 de junio es una verdadera inflexión. Estoy completamente segura que se proyecta el 3 de junio, sobre todo a algunas instituciones fundamentales de la nación, el poder judicial sobre todo que es el poder que ha estado más en rémora, que tiene mayores problemas en, justamente, cumplir con la ley. Nosotros tenemos en la Argentina un conjunto de leyes muy importantes en orden a garantizar los derechos de las mujeres; voy a recordar la 26.485 que es la ley madre para erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres.
Tenemos también una modificación del Código Penal, reciente digamos, en los últimos años, que establece inclusive la figura del feminicidio, no la nombra como tal, pero se agravan completamente las penas; es decir, es prisión perpetua para quien ultimare a la compañera, la cónyuge, la ex cónyuge… Es decir, razones de género que llevan al homicidio entonces se llaman femicidios, feminicidio es el nombre más correcto, y nuestra ley penal se ha puesto a la altura de estas circunstancias.
Pero en realidad sabemos que el poder judicial, los intérpretes del poder judicial, los magistrados del poder judicial, jueces, etcétera, tienen bastantes dificultades para ponerse la ley en la piel. Y hay que ponerse la ley en la piel.
Yo creo que después del 3 de junio muchos magistrados, magistradas también, se han interpelado fuertemente acerca de cómo debe cumplirse la ley. Creo que el 3 de junio además abrió un cauce muy interesante, creo que de gran significado para las propias mujeres, porque se trata, en primer lugar, de la resistencia activa de las propias mujeres. Allí todas nosotras pensamos que hay un núcleo fundamental para que se decentice definitivamente esta sociedad, que elimine la violencia de género.
También creo que ha sido un recado general para todos los varones (no obstante debemos decir también que hubo muchos varones acompañando esta marcha), y ha significado una oportunidad de profunda reflexión para muchos varones.
Pero esperamos que sean las instituciones, el poder judicial en primer lugar, el que haya sido fuertemente interrogado. Y también las propias mujeres.
Creo que esto va a posibilitar una emulación, muchas mujeres van a imitarse por aquella extraordinaria movilización del 3 de junio.



viernes, 17 de julio de 2015

Retratos de partos en libertad*

Cuando vi sus fotografías por primera vez me sentí conmovida ante la belleza captada en un momento único e irrepetible. Puro amor. Eso es lo que se refleja en los rostros, las poses, los gestos, los cuerpos. Mujeres en estado de ebullición. La vida que se asoma. El nacimiento que fluye. La emoción a flor de piel. Abrazos y besos cargados de fuerza. Llantos de alegría. Recibimientos. El primer asomo al mundo. La lente de Natalia Roca logra retratar la felicidad de parir en libertad, sin miedos. Ante la pregunta de cómo se define, la fotógrafa nacida en abril de 1976, prefiere utilizar las palabras: inquieta, apasionada, optimista. A través de su mirada sensible, ya ha registrado cuatro alumbramientos en hospitales y diez en domicilios. Además, ella y su pareja decidieron recibir a dos de sus hijos en su propio hogar. En una entrevista para El Género en Plural, advierte que “la violencia obstétrica en Argentina está naturalizada en las instituciones hospitalarias” y reclama la reglamentación y aplicación efectiva de la ley 25.929 de parto y nacimiento respetado.
¿Por qué elegiste la fotografía?
La fotografía me eligió a mí. Y fue un enamoramiento sin mucha sazón al comienzo, principalmente empecé a fotografiar porque necesitaba trabajar. Luego descubrí que me interesaba un as- pecto de la fotografía, aquel relacionado al registro documental, donde plasmaba un mensaje, lo que yo interpretaba del tema elegido. Donde podía comunicarme, allí siento que yo comencé a elegir la fotografía.
¿Cómo fue tu camino con la profesión?
Desde chica me vinculé a experiencias artísticas, dibujo, cerámica, pintura. Estudié diseño industrial sólo para darme cuenta que lo que me interesaba real- mente era el arte; así hice 4 años de artes plásticas, orientándome a la escultura y antes de terminar la carrera comencé mi caminito en la fotografía. Hace ya 14 años que trabajo y vivo de ésta profesión que amo.
¿Cuál es tu búsqueda o tu mirada en lo que haces?
Tiene que ver con una perspectiva documental, tiene que ver principalmente con el mensaje; con la búsqueda de lo que quiero transmitir, mi postura respecto a cierto tema. Es un punto de vista desde el lenguaje fotográfico.
¿Por qué decidiste fotografiar los nacimientos en casas? ¿Cuándo y cómo comenzaste a hacerlo?
Esta inquietud surge a partir de mi experiencia como madre (3 partos: uno medicalizado y dos partos respetados en casa) y de mi lenguaje (la fotografía) y necesidad de transmitirlo. Tal vez porque foto- grafiar partos me recuerda a los propios: revivir una vez más la alegría de la vida, la alegría de parir en libertad, la fuerza de la cual somos capaces. Un parto respeta- do es un proceso liberador. El objetivo es visibilizar y difundir. Por- que se desconoce que es posible parir de otra manera. Se desconoce que puede ser una experiencia transformadora. Amorosa. Para cuestionar/reflexionar en torno al modo actual de atención en el parto don- de diariamente se reproducen practicas denominadas violencia obstétrica. Cada una de las fibras de mi ser indica que mi lugar en este mundo y que esta maravillosa profesión que he elegido, se completan cuando logro trasmitir en imágenes otra manera de parir y de nacer. Que es posible recuperar la memoria ancestral de nuestros cuerpos, que han sido solapados por esta cultura del objeto y de la medicalización. Que es posible parir rodeados de cariño, en nuestros entornos familiares, sin más que la oxitocina generada por nuestro propio organismo. Que el lugar más seguro es aquel en donde no sentimos miedo, ni desamparo. Don- de somos libres de movernos y libres de decidir. Este proyecto nace a raíz de mi interés en difundir que es posible otro paradigma en el parto y el nacimiento.
¿Cómo describís esos momentos? ¿Cómo es la experiencia de estar presente en un parto?
Estar en esos momentos es una experiencia de amor inigualable. Hay entrega, sensualidad, temores que son atravesados, acompañamiento, sabiduría femenina. Es poderoso. Se siente una energía vital que moviliza y es transformadora.

¿Sos madre? ¿Cómo fue parir?
Soy madre de tres niños. De mis tres hijos, el mayor nació en una clínica, él me enseño que en mis próximos partos debía buscar, intuitivamente supe que parir tenía que ser de otra manera. Los partos de mis siguientes hijos, mucho tiempo después, fueron en casa. Juntos con mi pareja tomamos esta maravillosa decisión. Nos informamos, muchísimo. Asistimos a re- uniones que nos empoderaron y tuvimos la enorme confianza de profesionales que nos acompañaron en éste proceso. Parir en casa responsablemente, siendo conscientes de cada etapa del proceso fue lo más maravilloso que nos pasó y literalmente nos cambió la vida, trajo un caudal de aprendizaje y de confianza en nosotros y en nuestras elecciones de vida.

¿Cuál es tu postura o tu análisis frente a la situación de parir hoy en Argentina?
La violencia obstétrica en Argentina está naturalizada en las instituciones hospitalarias bajo protocolos de rutina realmente innecesarios en embarazos de bajo riesgo. No solo a nivel institucional sino también culturalmente aceptamos estas prácticas violentas, entregamos nuestros cuerpos y con ello nuestro saber ancestral a la mira- da académica del saber médico; ignorando nuestras percepciones y necesidades más básicas. Somos atropelladas desde la ignorancia. La atención en el parto tiene que ver actualmente con un enfoque desde la enfermedad y no desde la salud; si queremos modificar este paradigma debemos dejar de ver a una embarazada como una enferma.
¿Qué reflexión harías sobre el parto respetado?
Mi reflexión apunta a que reconozcamos al parto respetado como un derecho, considero posible y además absolutamente necesario se implemente ésta práctica en hospitales públicos para que se garantice el derecho al parto respetado y el acceso gratuito al mismo. Además el reclamo principal tiene que ver con la reglamentación de la ley 25.929 (sancionada en el 2004) para que sea de efectiva aplicación en todos los hospitales públicos y clínicas privadas del país, para que todas las mujeres vivamos un parto respetado.
* La nota fue escrita por Ana Espinoza y publicada en la revista Nº6 de El Género en Plural. Agosto de 2014.

jueves, 26 de marzo de 2015

Adelanto del documental Las formas de nacer


El adelanto de "LAS FORMAS DE NACER. Historias de mujeres por el parto respetado" ya está disponible en la web. https://www.youtube.com/watch?v=ToohZYjWsYc
Se trata de un documental producido por la Cooperativa misionera de Comunicación Superficie con el apoyo del Centro de estudios y promoción de la equidad de género Flora Tristán de la Universidad Nacional de Misiones.
A partir de las historias de mujeres que sufrieron maltratos institucionales y pérdidas irreparables, el documental visibiliza la problemática de la violencia obstétrica. En el relato de las protagonistas, se manifiesta la lucha por el parto y el nacimiento respetado. Las experiencias expuestas proponen e invitan a reflexionar sobre otros modos o maneras de nacer. Al mismo tiempo, las leyes nacionales relacionadas a la temática, guían el relato otorgando sustento a las distintas voces. Desde una mirada sensible, la película brinda datos e información teniendo en cuenta que “para cambiar el mundo es preciso cambiar la forma de nacer”. 
LAS FORMAS DE NACER pretende convertirse en una herramienta comunicacional para difundir el derecho al parto y al nacimiento respetado. Desde nuestra mirada crítica y sensible, creemos que es necesario desnaturalizar la violencia obstétrica que se observa en la atención a las parturientas en los centros de salud, pero también dejar un mensaje de esperanza: otra forma más respetuosa y amorosa de parir es posible.

Para más información ingresar a la página del Facebook: https://www.facebook.com/lasformasdenacer
O escribir al correo lasformasdenacer@gmail.com
 

lunes, 23 de febrero de 2015

Aportes desde la universidad para la equidad de género

Celebrando el tercer año de la revista digital El género en plural, el presente número aborda la temática de la universidad y su compromiso con la equidad de género. Investigaciones, voluntariados en barrios, escuelas y otras instituciones, capacitaciones, proyectos de extensión, intervenciones y distintas actividades para seguir visibilizando y sensibilizando sobre la problemática de la violencia de género dentro y fuera de los muros de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM).
Dicho compromiso nace de "la misión y desafío de la educación universitaria de contribuir a la comprensión de las transformaciones sociales, produciendo conocimientos que den cuenta de las mismas, de modo crítico".

O ingresar a nuestra página del Facebook: El género en plural ///

jueves, 14 de agosto de 2014

Violencia obstétrica y parto respetado // Revista Nº 6 de El Género en Plural‏


// se agradece la difusión y circulación de este producto //

Voces y luchas por un parto respetado
Con la mirada puesta en la problemática de la violencia obstétrica y la necesidad del parto/nacimiento respetado, el Centro Flora Tristán presenta el número seis de la revista digital El Género en Plural.
En esta edición, se difunden dos artículos escritos por Paula Pisak y su madre Delia Albisser quienes en primera persona relatan el maltrato que sufrió Paula durante el parto que la dejó con una discapacidad auditiva y motriz. Ambas, cuentan el proceso de lucha y resistencia que llevan adelante en Misiones.
También, se publica una entrevista a Natalia Roca, fotógrafa especialista en nacimientos en casas. Además, se podrá encontrar información sobre legislación, y datos de organizaciones vinculadas a la temática.
La revista digital El Género en plural es una iniciativa de  quienes conformamos el Centro de Estudios y Promoción de la equidad de género Flora Tristán del Dpto de Trabajo Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones.
Constituye un espacio de divulgación a fin de provocar la reflexión e interpelar el sentido común. Pretende instalar temáticas  de genero (s) y derechos humanos (o sus violaciones), aquellas de larga data, sus manifestaciones contemporáneas y otras que incipientes van cobrando dimensión y sentido (como por ejemplo, las otras identidades sexuales) en clave local. 
Para más información escribir a: generoenplural@gmail.com.  También contactarse a la comunidad del Facebook: El Género en Plural. 

jueves, 20 de marzo de 2014

“Todavía la Justicia minimiza la denuncia de una mujer”

La periodista Mariana Carbajal acaba de publicar su último libro Maltratadas. En una entrevista con revista superficie y El Género en Plural, brinda detalles sobre el contenido, analiza la realidad mediática entorno a la temática de género y reflexiona sobre las políticas estatales para la protección de la vida de las mujeres en Argentina.

Por Ana Espinoza


Su pluma comenzó a escribir sobre aquellos temas que hasta el momento, no aparecían en la agenda mediática. Empezó a denunciar a través de las voces de mujeres invisibilizadas. Habló del aborto cuando muy pocos hablaban, de femicidios cuando todavía se nombraban como “crimenes pasionales”, y de políticas de género cuando aún no existía una Ley. Mariana Carbajal se convirtió en una de las periodistas referente de los derechos de las mujeres en Argentina. Desde su mirada sensible, logró que esa mitad de la población del país ocupe un lugar en los medios de comunicación. Hoy, con el aval de la experiencia y el camino recorrido, presenta su nuevo libro Maltratadas, en el que insiste sobre la necesidad urgente de destinar presupuesto y aplicar acciones integrales, desde el Estado, para combatir la problemática social de la violencia machista.
Nació en Lomas de Zamora y allí mismo, decidió estudiar periodismo. Realizó sus primeras prácticas en diarios y radios comunitarias, hasta que a los 21 años, ingresó a Página 12 a través de una beca con la facultad. Con los temas de género, se fue vinculando a través de las vivencias dentro del seno familiar. Su madre creó la fundación Propuesta para víctimas de violencia de género. En su casa, su padre y su madre transmitieron a sus cuatro hijxs valores en relación a la sensibilidad hacia los demás. “Mi hogar ha sido un hogar de relaciones muy democráticas e igualitarias en términos de varones y mujeres. Podría decirte que hoy mi padre cocina, hace las compras y eso mis hermanos también lo hacen y son padres que se hacen cargo de la crianza de sus hijos”, cuenta Mariana en una entrevista vía Skype con revista superficie y El Género en Plural.
El ofrecimiento de la editorial para publicar el libro llegó a mediados del año pasado. Mariana decidió sistematizar toda la información que venía recolectando a partir del interés por los casos, por la problemática de la violencia de género y por el avance en políticas públicas sobre las deudas todavía pendientes. En el proceso, entrevistó a mujeres víctimas, profesionales, varones maltratadores y especialistas.
Con prólogo de Eva Giberti, el libro aborda la problemática a partir de los mitos que sostienen la violencia en la pareja. En cada capítulo se desmitifican las frases como “la violencia es cosa de pobres”, “solo le pasa a las mujeres sumisas e ignorantes” o “no hay golpes, no hay violencia”. Al mismo tiempo, se plantea el rol de los medios de comunicación en el abordaje de la temática. “La idea del libro es que pueda servir como un material para personas que están atravesando por esta situación, para especialistas, y para que se debata en las universidades”.

¿Cuál es tu crítica acerca del rol del Estado y la Justicia? ¿Por qué siguen ocurriendo los casos de violencia?
Hay luces y sombras. Se ha avanzado mucho en términos de legislación, como es la ley 26.485 de protección integral a las mujeres en todos los ámbitos de sus relaciones interpersonales. Pero falta presupuesto para implementarla, falta un plan nacional que articule políticas a nivel nacional con las provincias y los municipios, porque no es solo un problema que interpela al gobierno nacional. Por el otro lado vemos que desde la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema se vienen realizando capacitaciones, talleres específicos para sensibilizar y capacitar a los funcionarios de la justicia en relación a la perspectiva de género y a la problemática de la violencia, pero vemos que estos cursos no son obligatorios todavía, no llegan a todos los estamentos. Se están realizando capacitaciones a funcionarios a agentes de la policía federal, a quienes se están formando en el ámbito de Buenos Aires, pero no ocurre lo mismo con las policías provinciales. Entonces, lo que se observa es que depende de quién se enfrenta a un caso o a una denuncia será la respuesta. Todavía no hay protocolos claros de atención y eso es un reclamo puntual, porque las mujeres enfrentan rutas críticas cuando deciden denunciar, y pueden encontrar todavía prejuicios en las comisarías o en el mismo funcionario. Por un lado la justicia de familia es la que dispone las medidas cautelares de protección como aquellas que tienen que ver con la exclusión del hogar o la prohibición de acercamiento, pero las causas que tienen que ver con lesiones o con amenazas van por vía de la justicia penal y muchas veces están desconectadas y entonces cada vez que la mujer hace la denuncia va a la fiscalía de turno y quedan como hechos aislados; no hay conexión de que es el mismo hombre el que está ejecutando esas conductas agresivas. Todavía la justicia muchas veces no toma dimensión del riesgo al que está expuesto una mujer cuando denuncia una amenaza, se minimiza. De todas formas, también hay que señalar que cada vez más se están viendo fallos y decisiones judiciales que incorporan la perspectiva de género, que tienen en cuenta los tratados internacionales de derechos humanos sobre la protección de las mujeres, puntualmente. Pero son avances lentos. Lamentablemente, todavía lo que falta es que sea un tema prioritario de la agenda política, con respuestas efectivas, eficaces, articuladas de los distintos sectores para las mujeres que se encuentran en esa situación.

En Misiones, ocurrieron cuatro femicidios en lo que va del año. En 2013 fueron 12 femicidios y la mitad había realizado una denuncia o tenía medida cautelar. Es decir, hubo un aviso previo de parte de la víctima. Es justamente la falta de articulación con los organismos lo que está fallando.
Sin dudas, creo que lo que falta es articulación y presupuesto para dar respuestas efectivas. Si es necesario más refugios para las situaciones de emergencias y subsidios para que las mujeres puedan tener autonomía económica. Creo que hay que pensarlo como un tema integral en relación a las respuestas.

¿Pensas que el libro puede transformar o mejorar esta situación de alguna manera?
El libro es un pequeño aporte como el que hacen mujeres y varones de distintos ámbitos preocupados por esta temática cada cual en su territorio. Soy periodista y de alguna forma lo que planteo con el libro es la posibilidad de reflexionar, de poner en agenda esta temática, de incluir visiones distintas desde diferentes especialistas y lo que pretendo con el libro es sumar, para reflexionar y pensar cuáles son las respuestas más efectivas porque es un tema complejo.

¿Cuál debería ser el aporte desde el periodismo? ¿Por qué la importancia de construir las noticias con una mirada de género?
La perspectiva de género debería ser un estándar de calidad dentro del periodismo y no una especialización. En relación, puntualmente, a la cobertura de los casos o los hechos de violencia de género, creo que como comunicadores tenemos que visibilizar la problemática, señalar siempre que no son casos policiales o aislados sino que responden a una matriz social que se basa en el machismo por el cual todavía hay desigualdad en las relaciones entre varones y mujeres, y ese es el caldo de cultivo para que se genere esta violencia hacia las mujeres en las relaciones de pareja, en las que hay hombres que consideran a la mujer que dicen amar como parte de sus posesiones al punto que se apropian de su vida y en los casos más extremos, las matan. Creo que lo importante es no quedarse en el morbo, en cómo ocurren estos hechos, sino plantear e interpelar a los funcionarios públicos en relación a la necesidad de mayores políticas públicas, debatir cuáles pueden ser las más efectivas y creo que en ese sentido siempre es importante dar teléfonos, lugares de asistencia cuando uno o una se refiere a esta temática en los medios de comunicación. Tal vez en ese instante, una mujer no se identificó como víctima o no sabía dónde recurrir, porque muchas veces se quedan por miedo o por no saber dónde empezar a pedir ayuda, porque se sienten aisladas, porque piensan que la reacción del agresor puede ser mayor si piden ayuda o si denuncian y creo que es importante como medio de comunicación también brindarles ese servicio.

¿Cuándo empezaste a tratar estos temas, siempre lo hiciste con libertad o tuviste que enfrentarte a los prejuicios de jefes y editores?
Trabajo en medios en los cuales tengo absoluta libertad y acompañan estas temáticas, la agenda de los derechos de las mujeres tanto en Página 12 como cuando me he desempeñado en programas de la televisión pública. Se que es una dificultad muchas veces porque se piensa que son temas secundarios o que son temas de mujeres, pero yo no he tenido particularmente esa dificultad, todo lo contrario. En los medios en los cuales me desempeño tengo el acompañamiento editorial porque hay que pensar que esta problemática es un tema de salud pública y de derechos humanos, y desde ese lugar siempre la enmarco.

¿Y cómo ves al periodismo hoy? ¿cómo se abordan las temáticas de género?
Hay de todo. Creo que no se puede generalizar. Por un lado, podemos decir que han habido avances. Los asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres en relaciones de pareja cada vez se mencionan menos como crímenes pasionales, y afortunadamente, se habla más de femicidios, y eso marca un trabajo que venimos haciendo desde la Red Par (periodistas de Argentina en red por una comunicación no sexista), que somos periodistas de distintos puntos del país que venimos trabajando justamente en mejorar la cobertura de los casos de violencia de género desde una perspectiva de derechos y ese es uno de los aspectos; dejar de lado la idea de que es un amor en desborde o que la amaba tanto y por eso la mato, que es de alguna forma lo que transmite la idea del crimen pasional. Creo que hay una mirada más sensible y más atenta en relación a la cobertura. Pero nos encontramos con casos en los que se exacerbar el morbo, pero yo soy optimista, creo que ha mejorado la mirada del periodismo en relación a estos temas y hay un mayor compromiso.

Teniendo en cuenta que las cifras de violencia y femicidios aumentan, ¿en algún momento de tu carrera te sentiste frustrada?
No, al contrario es un desafío. Si estoy involucrada en estas temáticas es porque realmente me preocupan y apuesto a una sociedad más igualitaria y libre de todas las violencias, y particularmente de las violencias machistas. Creo que hay que seguir trabajando, que el aporte que podemos hacer los y las periodistas es poner el tema en agenda de los medios de comunicación para que los decisores políticos tomen conciencia del alcance y la gravedad de este tema.

¿Qué temas en relación a las mujeres te parece que falta visibilizar en la agenda mediática?
La problemática del aborto inseguro particularmente la vengo siguiendo hace varios años, pero aparece esporádicamente y todavía falta que se debata en el Congreso una ley que despenalice y legalice el aborto en la Argentina en las primeras 12 semanas de gestación, esto tiene que ver con una deuda pendiente de la democracia. Y creo que un tema que está entrando incipientemente en la agenda de los medios y en la agenda de quienes toman decisiones políticas es el de los cuidados, que serían las políticas públicas entorno a quien se hace cargo de los cuidados de los niños, las niñas, los adultos mayores, los enfermos que siempre son tareas que recaen mayoritariamente sobre las mujeres, es un trabajo invisible y que hay que empezar a plantear: qué respuestas desde el Estado se van a dar para permitir que las mujeres puedan desarrollar otras tareas y que sea más igualitario el reparto en el interior de la familia.

Volviendo al libro, también realizaste entrevistas a varones violentos ¿qué pudiste observar desde ese punto?
El libro apunta desarmar los mitos, y uno de los mitos instalados es que “los hombres son violentos por naturaleza”. Para este libro yo volví a las preguntas básicas: por qué un hombre le pega a una mujer que dice amar, por qué las mujeres se quedan en estas relaciones y demoran tantos años a veces en pedir ayuda. Entorno a los varones que ejercen violencia contra sus parejas, consulté a especialistas que vienen desarrollando algún tipo de dispositivo terapéutico para tratar de modificar las conductas. Lamentablemente, todavía hay poco en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires, en el Hospital Álvarez hay dentro del servicio de salud mental hay un dispositivo que dura un año y hay otro que es más corto, porque la justicia los está enviando como parte de la aproveishon a estos dispositivos que a veces duran seis meses con un encuentro semanal y lo que apunta solamente es que tomen conciencia de que son violentos, pero no ha cambiar sus actitudes. Si continúan en estos grupos de ayuda mutua coordinado con especialistas durante un año es posible que pueda cambiar esta conducta. Lo que pasa es que la deserción es muy alta, entonces no alcanza, no sirve. El planteo y el debate ahora dentro del feminismo y del movimiento de mujeres es si hay que invertir dinero en esto cuando el presupuesto es escaso para los dispositivos de protección de las mujeres. Pero debería ser necesario todo, hoy. Hay un 30 por ciento de los varones que ejercen violencia que son psicópatas, en ese sentido los especialistas dicen que frente a ellos es muy difícil lo que se puede hacer porque no hay empatía con la víctima. Pero bueno... yo creo que hay que apuntar a las dos patas.

¿Hasta dónde te gustaría que llegue Maltratadas?
Creo que el libro está pensado para el público en general, para las mujeres que están atravesando por esta situación, pero también para otras personas que quieran interesarse y entender, hay mucho prejuicio entorno a la violencia de género en las relaciones de pareja. Pero también creo que es fundamental y me encantaría que docentes pudieran utilizarlo para trabajar la prevención de los noviazgos violentos, hay un capítulo específico sobre esta temática. A colegas periodistas que les pueda interesar para entender más de qué se trata la temática y pensar las coberturas desde una perspectiva de derechos, creo que es un libro que se puede utilizar en quienes se están preparando y estudiando en la universidad, podría aportar un granito para sumar a la reflexión y a pensar las respuestas que puedan ser más efectivas y apropiadas para brindar protección.

* Mariana Carbajal (45) es licenciada en periodismo. Trabaja en la sección Sociedad de "Página 12". Es autora los libros "La seducción permanente. Verdades y mentiras de la cirugía estética" y "El aborto en debate, aportes para una discusión pendiente". Ha recibido el "Premio Personalidades y Organizaciones Argentinas Destacadas en la Promoción y Protección de los Derechos Humanos de las Mujeres", otorgado por la Banca de la Mujer del Senado de la Nación; "Premio Nacional de Periodismo Responsable"; "Premio Lola Mora" en los rubros de Prensa Gráfica y Televisión, que entrega la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el "Premio "Dignidad", otorgado por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.