viernes, 31 de agosto de 2012

Salió el tercer número de la revista


Estimadxs,
Presentamos el tercer número de la revista El Género En Plural.
La temática central de esta edición son las identidades de géneros. Con una mirada de análisis y reflexión, escriben Zulma Cabrera, Gisela Spasiuk, Rodolfo "Pili" Ramos y Augusto Labella; además, una entrevista a referentes nacionales del colectivo LGBT, el Género en Imagen y más información.
Podrán descargar el documento a través de este link http://www.mediafire.com/view/?1mk8880ruz7wigl
También pueden escribir a generoenplural@gmail.com y les enviamos una copia.
Para más información al blog: elgeneroenplural.blogspot.com 
o también buscanos en Facebook: El Género en Plural
Se agradece la difusión,
Fuerte abrazo!

viernes, 9 de marzo de 2012

Presentamos el segundo número de El Género en Plural

En el primer número de la revista, presentamos la idea general de la misma, esbozando la importancia que tiene el divulgar cuestiones y temas que nos permitan pensar el orden social desde una mirada de género. Entendemos que existen diferencias que se transforman en desigualdades y “marcan” a los sujetos y sus posibilidades de vida (a algunos más que a otros). Esta naturalización de las desigualdades tiene como consecuencia la violación de derechos y la imposibilidad de efectivizar protecciones para todos, todas y todxs. Hemos abordado la cuestión de la violencia de género y en esta edición queremos detenernos a pensar la dimensión de los derechos sexuales y reproductivos.

Porque, en nuestro país:

Las estadísticas oficiales nos dicen que las enfermedades de transmisión sexual aumentan día a día y el SIDA abarcando a más de 120000 personas. Las mujeres constituyen una mayoría entre los infectados siendo las jóvenes y adolescentes el grupo de mayor vulnerabilidad (la relación es 6 mujeres por cada varón portador de HIV). Este proceso se denomina feminización de la epidemia.

Las redes del crimen organizado que sostienen la trata de personas, tienen en los fines de la explotación sexual de niñas, niños y mujeres su blanco principal

Hay 500.000 abortos y una mujer pobre muere por día a causa de estas prácticas clandestinas

El fenómeno de las madres niñas, los incestos y los abusos sexuales crecen asombrosa y sostenidamente.

288 femicidios directos se han registrado el año pasado.

Estos temas constituyen problemas de todos, están en la agenda pública, en el abordaje de las políticas públicas y en los movimientos sociales. Es necesario consolidar el camino iniciado y fortalecer un debate serio de lo que nos pasa como sociedad y hasta donde estamos dispuestos a tolerar estas flagrantes violaciones a la humanidad y a la democracia.

Podrán descargar el documento a través de este link:

http://sharesend.com/gsjmw

Se agradece la difusión

Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos

Por Gisela Spasiuk y Zulma Cabrera

Pensar cuestiones de igualdad de género es pensar en las negaciones o ausencia de derechos a las que se ven expuestas principalmente las mujeres por su sexo y que se reflejan en carencias, problemas, necesidades concretas y particulares. Ver los procesos sociales desde esta mirada es reconocer la falta de acceso a recursos materiales y bienes concretos para la manutención y el sostenimiento diario (acceso a la propiedad, ingresos, créditos, salud y educación); pero también centrarse en las posibilidades de ampliar capacidades para enfrentar esas condiciones de vida (autonomía, autoestima, empoderamiento, tiempo libre, libertad de movimiento, decisión, participación), asimismo se trata de revisar el papel del estado, de la sociedad y sus instituciones que perpetúan tanto las desigualdades de género como la pobreza.

La lucha feminista y social denuncia que a las mujeres se nos impone la sexualidad exclusivamente para la reproducción y como problema “personal”. La sexualidad, entonces es un campo de ejercicio de poder que sostiene la deshumanización de las mujeres y refuerza la arbitrariedad y el abuso sobre ellas. Esto da lugar a la ubicación de las mismas como cosas, desvirtuando su lugar de sujetos de derecho. Se justifica así el no respeto por su integridad corporal, por su libertad, por sus deseos y necesidades. La lucha por revisar, ampliar y concretar los derechos de las mujeres (entre otros grupos y sujetos excluidos), formalmente reconocidos, es un terreno de disputa y argumentaciones respecto de cuáles necesidades humanas se reconocen como aceptables por los que tienen poder[1] o mejor aún por el conjunto de la sociedad.

Los derechos sexuales y reproductivos son un conjunto de derechos humanos inalienables que habilitan a toda persona a relacionarse y conformar parejas libremente; a decidir tener o a no tener hijos, cuantos y con qué frecuencia, y bajo qué condiciones personales o de pareja se toma tal decisión; sin violencia, sin coacción ni discriminación de ningún tipo sobre su propia sexualidad. Además prevén que estas decisiones y libertades se ejerzan de modo protegido, sin temores y sin consecuencias para la salud física y emocional.

Así, sexualidad y reproducción constituyen dimensiones básicas del desarrollo personal, y de la salud individual y colectiva. La salud es un derecho humano esencial, por esto los derechos sexuales y reproductivos también lo son. Es innegable que las mujeres comprometen su cuerpo en la gestación, el parto y el puerperio, y están afectadas por los embarazos, especialmente si éstos no son planificados, como también por las violaciones y los abusos. No es posible que en pleno siglo XXI, con el avance de la ciencia y de las protecciones estatales las mujeres mueran por causas evitables vinculadas al embarazo, parto o puerperio, o por otras cuestiones como la exposición a prácticas sexuales no consentidas, sin protección (con sus efectos secundarios como las infecciones). Permitir que las mujeres tengan autonomía y decisión sobre sí mismas y sobre sus cuerpos, hace posible la existencia de familia(s) más saludables en una sociedad también más vivible.

Estas cuestiones están en nuestro país con su correlato en las discusiones y avances de la agenda legislativa y de las políticas públicas: el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable (Ley Nº 25673/03), el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (Ley Nª 25160/06), el matrimonio igualitario (Ley N°26618/09 y decreto 1054/10), el Protocolo de Atención en hospitales públicos frente al aborto no punible, entre otras concreciones y otros temas, aún en tratamiento (ley de despenalización del aborto). El Estado nacional ha comenzado a posibilitar medios para facilitar el ejercicio de éstos derechos básicos, de forma universal y gratuita. Desde su inalienable autonomía, es necesario que garantice llegar a un consenso con eje en el bien común, que instituya un orden de justicia para todxs por igual. Esto implica poner límites a la situación caótica provocada por las violaciones a los derechos sexuales y reproductivos. Y es nuestra tarea militante acompañar de modo argumentado y sostenido el debate y su defensa.

Kate Millet en su texto “Los Derechos Sexuales y Reproductivos son los más humanos de los derechos” sostiene y expresa claramente que “cuando hoy todavía resulta imperceptible el dominio sexual; éste es quizás la ideología que más profundamente arraigada se halla en nuestra cultura por cristalizar en ella el concepto más elemental de poder”.



[1] Alda Facio en “Derechos Humanos de la Mujer”. Pág. 352, compilado por R. Cook. Año 1997.

El aborto, una situación límite

Por Lidia Schiavoni, antropóloga social y docente de la UNaM

El aborto es una solución extrema, nadie llega a la decisión de hacerse un aborto por gusto, por irresponsable, por relajada. Cuando una mujer decide hacerse un aborto es porque analizó todas las otras posibilidades y éstas resultaron peores: continuar un embarazo no previsto, criar una criatura sin recursos afectivos y materiales, alterar su proyecto de vida, asumir su sexualidad.....

Las mujeres que están dispuestas a hacerse un aborto no cambian de opinión cuando expresan su decisión por más que los argumentos asusten (riesgo de vida, malformaciones en futuros bebés, esterilidad, etc.) seguirán adelante. El tema es cómo acompañar esta decisión con responsabilidad:

Experiencias como las de Uruguay de consulta pre y post aborto constituyen un primer paso. Si las mujeres y los varones que deciden interrumpir un embarazo conocen cuáles son las situaciones de riesgos, ante qué signos de alerta hay que consultar pues se requiere una atención especializada, los abortos domésticos resultan menos peligrosos. Y si agregamos la oportunidad de consultar con posterioridad al aborto sobre las condiciones en que ha quedado el útero, los síntomas de posibles infecciones, y sobre todo el asesoramiento sobre cómo evitar embarazos, es decir una consejería sobre métodos anticonceptivos realmente personalizada y respetuosa de las singularidades de cada mujer y de cada pareja. Los casos críticos y las muertes disminuirían sensiblemente.

No es grato pasar por el trance de un aborto, pero si le agregamos a la exposición física la sanción moral, el panorama se complica seriamente. Si logramos controlar las condiciones en que se realiza un aborto habremos avanzado en resguardar sus vidas, pero también tenemos que proteger el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos con respeto y sin sanciones morales.

Muchísimas mujeres abortan en forma segura en nuestro país, son las que tienen recursos económicos para hacerlo. Logran sostener su integridad como personas porque las apoyaron tanto técnicamente como desde su entorno afectivo. Es una responsabilidad social poner a disposición de todas las mujeres y de todos los varones la información necesaria para evitar los embarazos no planificados, y si éstos ocurrieran acercar los conocimientos básicos para evitar muertes o vidas violentadas, desarrollando un embarazo no buscado o criando un niño inesperado.

Negar el derecho al aborto a jóvenes violadas ha sido la máxima agresión al colectivo femenino desde los servicios públicos de salud de Misiones. Episodios como el de la joven de Posadas y/o la niña de Oberá en estos últimos meses demuestra que- ni siquiera en los pocos casos en que la ley argentina lo habilita- el colectivo médico está dispuesto a comportarse de acuerdo a las leyes. Como ciudadanas reclamamos que se cumpla la ley, aunque ésta sea insuficiente por el momento para contemplar las innumerables situaciones que requieren pasar por el trance del aborto. Soportar una violación y encima agregar un embarazo es volver a violentar a esa mujer y obligarla a decidir si criar esa criatura o darla en adopción, es continuar enfrentándola a dilemas existenciales en medio de la crisis.

viernes, 4 de noviembre de 2011

El inicio de un debate histórico

El martes 1 de noviembre de 2011, en una jornada histórica, el Congreso comenzó a debatir el proyecto que aprueba la interrupción del embarazo en las primeras doce semanas de gestación.

Así informó Página/12 al día siguiente: “La despenalización y legalización del aborto dio el primer paso en la Cámara de Diputados. En una jornada histórica, la Comisión de Legislación Penal abrió la discusión y luego de casi tres horas de debate el diputado Juan Carlos Vega, que presidió la reunión, anunció la aprobación de un dictamen de mayoría a favor del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. La iniciativa consagra el derecho de las mujeres a interrumpir legalmente un embarazo en las primeras 12 semanas de gestación y más allá de ese plazo establece permisos cuando corre riesgo la vida o la salud de la mujer y en casos de violación y de malformaciones fetales graves. Adentro de la Sala 1 del Segundo Piso del Anexo hubo lágrimas de emoción. Afuera, centenares de manifestantes con los pañuelos verdes celebraban alegremente el triunfo, mientras que activistas contrarios a la reforma reaccionaban contra la votación”.

Sin embargo, dos días después, el presidente de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, Juan Carlos Vega, de la Coalición Cívica, dio por caído el dictamen a favor de la despenalización y negó la validez del despacho aprobado. Varias diputadas expresaron su repudio a la impugnación. Ahora se espera convocar nuevamente a la comisión y hacer un último intento, al menos en el presente período parlamentario, para aprobar el proyecto.

Lo que dice el proyecto

El proyecto de Interrupción Legal de Embarazo (ILE) fue elaborado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, luego de un proceso de discusión de alrededor de dos años. Se presentó por primera vez en la Cámara de Diputados en 2008, con la firma de 22 diputados. Perdió estado parlamentario sin haberse discutido el 1º de marzo de 2010. A las dos semanas, se volvió a presentar con 33 firmas de un amplio arco político, y pronto sumó nuevos apoyos, que incluyeron a la diputada del PRO, Laura Alonso. A la Comisión de Legislación Penal llegó con 50 firmas. Sus puntos principales son:

- Consagra el derecho de toda mujer a interrumpir voluntariamente un embarazo dentro de las primeras doce semanas del proceso gestacional.

- Fuera de ese plazo, lo permite si el embarazo fuera producto de una violación, acreditada con denuncia judicial o policial o formulada en un servicio de salud; si estuviera en riesgo la salud o la vida de la mujer; si existieran malformaciones fetales graves.

- La práctica del aborto deberá garantizarse gratuitamente en los servicios públicos de salud. Las obras sociales y las prepagas deberán cubrirla.

- Contempla la objeción de conciencia. Los objetores deberán inscribirse en un registro en cada establecimiento de salud. Pero en “todos los casos la autoridad responsable deberá garantizar la realización de la práctica”.

- Si el aborto se debe realizar a una mujer de menos de 14 años, “se requerirá el asentimiento de al menos uno de sus representantes legales”.

(Artículo publicado en Página/12 el 2/11/11)

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/180343-56399-2011-11-02.html

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Por qué despenalizar

Por Gladys Ponte, integrante de Católicas por el Derecho a Decidir

Anualmente se producen en Argentina 460 mil a 500 mil abortos. La clandestinidad en que se realiza la práctica ocasiona en muchas mujeres complicaciones que provocan su muerte.

Esta situación las obliga a recurrir en búsqueda de servicios de salud que muchas veces las criminalizan.

Alrededor de 75 mil mujeres pobres ingresan por abortos inseguros a hospitales públicos del país, e intentan recuperar su salud luego de una decisión la mayoría de las veces tomada en absoluta soledad, aun con el riesgo de morir.

En Córdoba, el ministro de Salud reconoció en 2010 50 mil abortos anuales, y 3.200 egresos de los hospitales de la Capital. La mortalidad materna (MM) en nuestro país es 55 por 100 mil nacidos vivos, cifra sostenida en todo el territorio hace tres décadas, cuya primera causa evitable es el aborto inseguro.

Aceptar la despenalización del aborto no es promover el aborto: es reconocer al aborto inseguro como un problema de derechos humanos, de salud pública, de justicia social. Abortos clandestinos seguros están disponibles para mujeres que pueden pagar; las mujeres pobres son castigadas por aborto ilegal.

Salud Pública debe contribuir en la prevención del embrazo no deseado, al acceso a la anticoncepción, y mejorar la calidad de atención por complicaciones de aborto inseguro, incluyendo anticoncepción posaborto, cuando el aborto es inevitable.

La solución ideal al problema sería que no hubiera más abortos. Pero mientras ese ideal permanezca inalcanzable, reconocer el derecho de la mujer reduce sufrimiento, riesgos, costo para la mujer y la sociedad, y evita el aborto inseguro.

(Nota publicada en Lavoz.com.ar el 02/11/2011)

http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/que-despenalizar

viernes, 28 de octubre de 2011

Aportes para pensar (nos)

Los Derechos Humanos entendidos como “la creencia de que toda vida merece respeto y que es necesario velar por esto como principio básico de justicia” (por eso incluye a mujeres y otras identidades étnicas y sexuales), han encontrado en nuestro país en la última década un contexto político y social favorable para traducirse e ir paulatinamente efectivizándose: con legislaciones democratizadoras, con políticas públicas, con un estado que se instaura presente y protector. No obstante, el camino es duro. No desaparece la necesidad de configurar y reconfigurar la mirada y el compromiso colectivo defendiendo los logros. Trabajemos por lo que falta, lo que hay que consolidar; lo que hay por construir y lo que merecemos recuperar.

Las estadísticas oficiales muestran que Misiones ocupa el quinto lugar en el ranking de femicidios (muertes de mujeres en manos de sus parejas u otros varones) de Argentina. Según registros de diversos servicios sociales y de comisarías provinciales, en el 2008 existieron alrededor de 2600 denuncias por violencia sexista, en 2009 ascendieron a 4300 y en 2010 a 6100 casos. Estas, incluyen fundamentalmente como victimas a mujeres, de diversas edades, niños y también a otras identidades sexuales. Las causas principales denunciadas son maltratos diversos, abusos o violaciones sexuales.

Asimismo las muertes por causas vinculadas con el embarazo, parto y puerperio siguen siendo alarmantes. La trata de personas con fines de explotación sexual, las violaciones a niñas/ños y adolescentes existen y son parte de nuestras vidas.

Las situaciones enunciadas, no representan hechos aislados, individuales o privados, sino que constituyen parte de una realidad colectiva donde claramente se percibe la violación a los derechos humanos. Desde este lugar nos afecta a todos y para modificar esto debemos actuar, solidariamente y de manera inmediata.

Frente a este escenario donde otros seres humanos se ven expuestos a la violencia, al temor, a la discriminación, nosotras no queremos pactar con la resignación y el pesimismo. Creemos en la posibilidad de que “otro mundo es posible”, tal como versa el Foro Social Mundial.

Esta revista representa un espacio para divulgar, compartir, reflexionar y a partir de ello aportar a la recuperación de saberes y a la construcción conjunta sobre problemas de agenda pública –como los enunciados- referidos a cuestiones de género y derechos humanos.

Las prácticas de cada uno involucran lo que hacemos, lo que pensamos y el contexto en el que hacemos y pensamos. El ejercicio de nuestros derechos como humanas/os requiere de cambios en todas esas dimensiones de la vida. Ser mujeres ejerciendo derechos humanos implica, en primer lugar, que nosotras vayamos modificando lo mencionado, pero también que los cambios se produzcan en las familias, parejas, gobiernos, políticas, medios de comunicación colectiva, instituciones. El desafío entonces no deja a nadie ni a ningún ámbito afuera.

Es indudable el poder que poseen los medios de comunicación en este proceso de construcción de sentidos sociales. Por eso resaltamos que los comunicadores sociales (máxime luego de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual) formamos parte importante en la producción de ese “otro mundo posible”. Mostrar y explicar lo que nos pasa con perspectiva de géneros y enfoque de derechos fortalece sentidos más inclusivos y democráticos para vivir.

Por esto, asumimos que hacer circular la palabra y ponerla en debate es compromiso de nuestra tarea militante como integrantes de la universidad pública, en el marco de las funciones sociales de nuestra institución y como parte del proyecto nacional.

José Saramago expresa: “Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”.

Nuestro reconocimiento a quienes nos dejaron sus huellas en esta lucha: Flora Tristan, Juana Azurduy, Eva Perón, José De San Martin, etc etc etc

Compartan con nosotras este desafío.

(Texto producido por Zulma Cabrera y Gisela Spasiuk)

Eva Giberti: “El problema que tenemos es con los violentos porque lo grave es que no disminuyen”

Para el primer número de la revista “El Género en Plural” se realizó una entrevista a la coordinadora del programa Las Víctimas contra las Violencias, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Eva Giberti, en el marco de la apertura de la Cátedra Abierta de Violencias de Género en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones.

Por cuestiones de diseño editorial, dicha entrevista fue reducida según la disponibilidad de espacio en página. Por eso, en este blog decidimos publicar el material completo con el objetivo de compartir el diálogo que se estableció con Giberti y abrir el debate en base a las diferentes temáticas que se trataron.

Desde su amplia trayectoria, la especialista analizó avances y trabas en la implementación de la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres aprobada en marzo de 2009, “los principios están marcados y hay que crear los recursos”, dijo Giberti. Además, consideró que se percibe mayor conciencia y visibilización de los temas de violencia. “Ya no se naturaliza la violencia como se naturalizaba hace 20 años atrás”.

Sin embargo, en la actualidad, la psicoanalista advirtió sobre el aumento del ejercicio de las distintas formas de violencia contra las mujeres. “La violencia contra las mujeres no disminuye. Nos falta incluir esto todavía en los ámbitos de la educación, esto es una cuenta pendiente. No es todavía una política de Estado al 100 por ciento, pero hemos avanzados. Ahora lo que no tenemos todavía es la posibilidad de limitar a los violentos, lo grave es que no disminuyen”.

¿Cómo observa la aplicación de la ley? ¿Considera que faltan recursos?

En todo el país se ve la falta de recurso. Es el mismo tema con la ley de salud mental. Es una excelente ley pero todavía no están funcionando los equipos necesarios dentro de los hospitales, pero tenemos una ley que va a poner en marcha la decisión de generar esos equipos. Con la ley de violencia contra la mujer es exactamente lo mismo. Los principios están marcados y hay que crear los recursos. Este es un país muy grande. Y además es federal, cada provincia tiene que crear sus recursos de acuerdo con su propio estilo, modalidad, y su propia idiosincrasia, de manera que hay que tomarlo con paciencia, no es que está la ley y se van a resolver todas las cosas.

Desde su experiencia, ¿cómo puede analizar las situaciones de violencia que se están viendo?

Lo que se está viendo actualmente primero es una mayor conciencia acerca de la existencia de la violencia como tal, ya no se naturaliza la violencia como se naturalizaba hace 20 años. Hoy en día se habla de violencia familiar y de violencia sexual, ese es un enorme avance que se debe a los movimientos de mujeres que hemos peleado duramente acompañadas por legisladores inteligentes que nos han sostenido con las leyes necesarias. De modo que hay un avance en la conciencia y en la visibilización de los temas de violencia. Donde no hay un avance es en el ejercicio de la violencia, el ejercicio de las distintas formas de violencia contra las mujeres niñas, adolescente y adultas. Se mantiene y aumenta. La violencia contra las mujeres no disminuye. Hay recursos y programas de creación permanentes para prevención. Nos falta incluir esto todavía en los ámbitos de la educación, esto es una cuenta pendiente, hay que introducir el tema de la violencia dentro de lo que es la educación, y desde la primaria.

¿Por qué es tan necesario?

El niño y la niña que puede ser testigo de violencia en su casa tiene que poder pensar que eso no está bien. Aunque sea algo que se produce entre su papá y su mamá, tiene que saber que aunque sean su papá o su mamá a veces dramatizan situaciones que son inconvenientes, malas y peligrosas. Este es un nuevo aprendizaje para los chicos que es sumamente complejo además de ser víctimas como testigo, el chico puede aprender progresivamente a discernir que aunque esas conductas provengan de su familia, no son las recomendables. Esta es una política muy delicada para implementarla, pero es responsabilidad del estado, porque los chicos tienen que poder saber que a su vez cuando sean adultos no van a tener que repetir, no van a poder, no corresponde que reproduzcan el modelo que vieron en su casa.

Movimientos y sectores que luchan por los derechos humanos, critican que todavía el Estado no considera a la violencia como una problemática social…

La ley pone en superficie a la violencia. Abarca los temas que nunca se habían pensado, por ejemplo la violencia en los medios, en la obstetricia e incluye a las amenazas. Hay enormes avances, ahora lo que no tenemos todavía es la posibilidad de limitar a los violentos, el problema que tenemos es con los violentos. No es todavía una política de Estado 100 por ciento, pero hemos avanzado. Lo grave es que no disminuyen los violentos.

¿Cómo están actuando los distintos actores de la Justicia para la efectiva implementación de la ley?

Hay jueces defensores y fiscales que están muy sensibles y tienen en cuenta la urgencia de su intervención de estos temas. El problema que encontramos en el ámbito de la justica es doble, por un lado aquellas juezas y jueces que todavía no se han sensibilizado acerca del tema violencia de género, y el otro problema es la lentitud para resolver, sentenciar y tomar las decisiones necesarias respecto de las víctimas de violencia cualquiera sea la situación en la que se encuentre. Este es un padecimiento en todos los delitos. Son dos niveles que todavía no hay dentro de la curricula universitaria temas que les enseñen a los nuevos estudiantes que significa la violencia en el ámbito del derecho y de la justicia. Y los que hace muchos años se han recibido suelen tener una cabeza patriarcal hombres y mujeres, y con cabezas patriarcales es muy difícil defender a las víctimas de violencia. Hay excepciones pero es verdad que en todas las provincias que recorremos, encontramos estructuras patriarcales a las cuales no les importa la violencia de género. Y como son los que tienen el poder, o se lentifican las causas o les parece natural, total siempre pasó que las mujeres sean victimizadas. Acá el trabajo es lento y progresivo, de tratar de incorporar en el pensamiento de los magistrados que vienen tan retrasados y tan demorados en hacerse cargo de estos problemas, tratar de mostrarles técnicamente que este es un problema denunciado por Naciones Unidas, que no es un problema de un grupo de mujeres.

¿Se puede pensar también en un trabajo con el agresor o el golpeador?

Se debe poder pensar, yo como soy psicoanalista tengo que pensar que cualquier persona puede llegar a necesitar una psicoterapia. Ahora mi experiencia es que los violentos son violentos y no retroceden con psicoterapia, salvo situaciones excepcionales, sencillamente porque les produce mucho placer ejercer violencia de cualquier índole, ya sea violación que es abuso de poder, que es un delito contra la libertad y la dignidad de la persona violada. El golpeador de mujeres o sus hijos en realidad lo que hace es expandir su yo, sentirse muy importante entonces con ese narcicismo incrementado es muy difícil que deje la practica porque se siente muy agrandado. La experiencia que tenemos con la gente que está manejando grupos de hombres tratando de ver si se modifican, es una experiencia para mi impresión muy frustrante. Porque yo no consigo estadísticas que me muestren estadísticas y que me digan hemos conseguido tanto tipo de modificaciones o puede ser que se consiga algo. Lo que creo es que está bien pensar en hacer algo con ellos, lo que no tengo es la evidencia de lo que hasta ahora lo que se ha intentado hacer sea lo más efectivo, tal vez haya que pensar en otras estrategias.

¿Cuál es su postura frente a la justificación que muchas veces se hace del maltrato?

Ese señor que golpea a otra sabe leer y escribir, y sabe que es un delito. Ese señor que golpea a su mujer no golpea a otro hombre, no se agarra a trompadas con otro hombre. Golpea a un niño o a una mujer. Lo cual define las características del golpeador. No es ningún enfermo, puede haber dentro de los golpeadores algunos enfermos. Pero primero los detenemos y después le hacemos tratamiento psiquiátrico, en caso de que sea un enfermo, pero hay que hacer un diagnostico diferencial. En algunos casos el golpeador se agrava por el consumo de alcohol o de sustancias, pero es primero un golpeador, es alguien que disfruta del abuso de poder que el golpear le significa. Esto sí es algo que pienso que puede preverse desde la educación, porque los sujetos están convencido que tienen derechos para hacer eso, los varones están convencidos que las mujeres son propiedad de ellos.

¿Cómo juegan las cuestiones de clase, por ejemplo, en las familias en situación de pobreza?

Yo no veo que alguien que sea pobre tenga que ser un golpeador. Si es pobre puede que sea una persona sufriente, y si es un excluido es mucho Más sufriente y desvalido. Pero eso no tiene porque transformarlo en un golpeador sistemático. Que esas condiciones coadyuvan pueden implementar situaciones de tensión extrema sí, pero coyunturalmente. Un golpeador que golpea siempre no es porque tenga problemas económicos sino porque tiene otras necesidades.

¿Qué sucede con la violencia de las madres hacia sus hijos y la culpabilización que se genera hacia la mujer por “su rol de madre”?

Hay que verlo historia por historia. Desconfío mucho de la culpabilización de las madres porque con tal de culpabilizar a las mujeres se culpabiliza muy rápido, siempre es la mala madre. Y esto hay que mirarlo con un poco de cuidado. Hay que ver de dónde proviene determinado tipo de reacción de la madre y cuál es su historia personal. Porque la historia del varón en la cultura, no es la historia de un sujeto sometido obediente y postergado, en cambio la historia de la mujer es la historia de alguien que aprendió desde chiquita a ser sometida, postergada, maltratada en muchos casos y sobre todo discriminada. No importan las clases sociales, porque inclusive en las clases sociales que se llaman altas, también hay discriminación. El varón es un sujeto que se cría como un ser con poder, y además la violencia se lo demuestra, tiene poder sobre sus hijos, sobre su mujer y si te descuidas, sobre su madre también. Es siempre un triunfador un varón. La mujer siempre está sometida a mandatos culturales y del varón. Entonces es muy distinto cuando una mujer golpea a una criatura viene de otra historia de vida y de la civilización, viene de ser ella una persona que fue lastimada y discriminada reiteradamente. Entonces es muy distinta la situación de que alguien con poder utilice ese poder para golpear que alguien que siempre estuvo victimizada no pueda o no tenga más alternativa, y te digo, las mujeres muchas veces han sido aterrorizadas, que han sido victimizadas por sus compañeros, esas mujeres carecen de su capacidad de discernimiento, y además están con “los nervios a flor de piel”. Esto no implica justificarlas. Porque madre que golpea debe ser ajustada para que no siga golpeando. Los chicos tienen que aprender a quejarse a revelarse y a no tolerar los golpes.

En la oficina de la Línea 102 que funciona en Posadas Misiones, de los pedidos de ayuda más de la mitad son hacia los niños y las niñas…

Lo leo en los diarios y veo violaciones y maltratos todos los días.

¿Cómo analiza esto?

Los filósofos actuales vienen hablando en los últimos años de la deshumanización del sujeto, porque golpear, maltratarlos o maltratar a un niño es el resultado de no reconocerlo como otro, como un ser igual que yo, es una deshumanización producto de la necesidad de abusar del poder, de gozar ejerciendo el poder sobre el que no puede defenderse. Es un problema grave no solo en Argentina, lo estamos viendo en muchos lugares del mundo.

Por lo general, los profesionales que trabajan con las víctimas apuntan a la revinculación familiar…

La revinculación familiar es un arma de doble filo. Si primero no consigo revincular al adulto con una mora y una ética del cuidado que es su responsabilidad, primero necesito que ese adulto entienda lo que es la ética del cuidado y después puedo revincularlo. En nuestra experiencia cumplir con la ley 26061 que dice devolver al niño siempre a la familia y solo en casos excepcionales separarlos, tenemos varios chicos muertos por eso, por lo menos en Buenos Aires y alrededores. Hay familias que no pueden quedarse con sus niños, desgraciadamente es así porque no tienen la capacidad de funcionar como familia. La familia no es ya lo que nos contaron lo que es la familia. Hay que tener mucho cuidado porque también institucionalizar a los chicos es otro grave peligro. El problema está en algo delicado, que es la educación de los padres, pero ahora el trabajo es mucho más sutil mucho más refinado, es el ejercicio de la responsabilidad adulta respecto de la criatura que le ha sido confiada a su cuidado. El adulto castigador no solamente comete un delito, sino que él o ella se denigra como sujeto porque se deshumaniza. Además un chico golpeado no necesariamente quiere irse de su casa. Porque ellos han aprendido a pensarse a sí mismos como malos. Han adquirido el pensamiento de los padres de que él es malo.

Sobre la incorporación de la figura penal del feminicidio, ¿cuál es su postura?

No manejo el tema de las leyes, pero escucho a los abogados penalistas que se resisten, otros dicen que sí, que sería conveniente. Quisiera pensarlo con más cuidado. En principio creo que las mujeres tienen derecho a que se considere un delito especial y específico, como propio de la posición no igualitaria del género, porque hay una posición asimétrica en cuanto al ejercicio del poder y el derecho a la vida. Preferiría que hubiera esa figura, pero tenemos que escuchar a abogadas y abogados.

(Entrevista realizada por Ana Espinoza. Septiembre 2011)